12 uvas, 12 meses, 12 viajes para 2020
Los deseos de fin de año son una tradición que no podemos dejar pasar, salud, amor, trabajo son los más...
Conoce qué hacer en Toronto y prepárate para descubrir una ciudad donde puedes caminar entre murales, comer un auténtico pho vietnamita, ver a los Raptors, patinar frente al Ayuntamiento y, si te atreves, caminar por una cornisa a 356 metros de altura.
Toronto es de esas ciudades que te sorprenden conforme las recorres. A orillas del lago Ontario, la ciudad más grande de Canadá mezcla rascacielos, barrios multiculturales, gastronomía de todo el mundo, arte urbano y una agenda que parece no tener fin. Y sí, hace frío, mucho (pero eso también forma parte de la experiencia).
Si estás planeando un viaje al país de la hoja de maple y todavía no sabes qué hacer en Toronto, aquí te cuento algunas de las experiencias que viví durante mi visita y que vale la pena poner en el itinerario.
Empecemos fuerte: si hay una experiencia que pone a prueba los nervios en Toronto es el EdgeWalk de la CN Tower, una caminata a manos libres por el borde exterior de la torre, a unos 356 metros de altura.
Me puse el traje especial, ajusté el arnés y salí a caminar por la cornisa. Hasta ahí todo parecía estar bajo control… hasta que sentí el viento helado y recordé que estaba prácticamente flotando sobre Toronto.
Desde ahí arriba, el lago Ontario y los edificios de la ciudad se ven increíbles, pero les confieso algo: disfrutar la vista mientras estás suspendido a cientos de metros de altura requiere un poquito de valor.
Si buscas una actividad diferente y llena de adrenalina, esta es definitivamente una de las mejores cosas que hacer en Toronto.
Datos prácticos:
Si quieren entender la verdadera escala de Toronto, hay que verla desde arriba.
Después de recorrer sus calles, subirse a un helicóptero cambia por completo la perspectiva: el lago Ontario parece todavía más inmenso, los rascacielos se concentran frente a ti y las Toronto Islands se convierten en pequeñas manchas verdes frente al skyline.
Tuve la oportunidad de vivir esta experiencia durante mi viaje y, sin duda, fue una de mis favoritas. Durante el vuelo puedes apreciar algunos de los lugares más icónicos de la ciudad desde un ángulo completamente diferente.
Tip: lleguen al menos 30 minutos antes de su horario para realizar el registro y prepararse para el vuelo.
Datos prácticos:
Después de semejante dosis de adrenalina, necesitaba algo mucho más tranquilo, o mejor dicho, algo para comer.
Llegamos a The Oxley, un pub gastronómico inglés en Yorkville que tiene esa sensación de entrar a casa de alguien que sabe cocinar muy bien y además quiere que te quedes un rato.
Aquí me devoré unos ostiones espectaculares que acompañé con una cerveza oscura. También probamos un cachete de vaca que estaba para chuparse los dedos.
Y eso es algo que me encanta de Toronto: puedes pasar de una experiencia extrema a una mesa increíble en cuestión de minutos.
Datos prácticos:
De noche, el plan estaba clarísimo: había que ir a ver jugar a los Toronto Raptors. Tuve la oportunidad de vivir un partido en la Scotiabank Arena y, aunque no seas el fan número uno del básquetbol, te recomiendo hacerlo. El ambiente es parte del espectáculo.
Pantallas gigantes, música, cerveza, gritos y aficionados completamente metidos en el partido. En cuestión de minutos terminas celebrando una canasta como si llevaras toda la vida apoyando al equipo.
Y hay algo que se disfruta especialmente cuando estás de viaje: vivir una ciudad a través de sus pasiones. En este caso, el básquetbol es una muy buena puerta de entrada para sentir la energía de Toronto.
Datos prácticos:
En Toronto las paredes también cuentan historias. A pesar de que ese día estábamos a unos -5 °C, salimos a recorrer el arte callejero de Dundas West y el Barrio Portugués. Y créanme: valió la pena sacar las manos de los bolsillos.
Entre fachadas, callejones y murales encontramos piezas que convierten las calles en una especie de museo al aire libre.
Una de mis favoritas fue un enorme conejo construido con basura reciclada por el artista Bordalo II. También pasamos por The Drake, cuya fachada intervenida con piernas y palmeras es imposible de ignorar.
Mi recomendación es hacer este recorrido con un guía local. Más allá de tomar fotografías bonitas, entender quién hizo cada mural, qué representa y cómo se relaciona con el barrio cambia completamente la experiencia.
Datos prácticos:
Después de caminar por Toronto con temperaturas bajo cero, pocas cosas se sienten tan bien como una sopa caliente.
Por eso llegamos a Lunch Lady, un restaurante vietnamita que ganó reconocimiento internacional después de aparecer en la ruta gastronómica de Anthony Bourdain.
Yo pedí un pho enorme con res, tuétano, cachete y carne Wagyu. La dinámica es parte de la diversión: agregas la carne al caldo caliente y después complementas con germen, limón y mucha menta.
Una cucharada, otra, y de pronto el frío deja de importar.
Si buscas qué hacer en Toronto y además quieres comer algo diferente, esta es una parada que vale mucho la pena, especialmente durante el invierno.
Datos prácticos:
Hay experiencias que parecen diseñadas para una postal canadiense y patinar frente al Ayuntamiento de Toronto es una de ellas.
Nathan Phillips Square se convierte en pista de hielo durante el invierno y es uno de esos lugares donde la ciudad se siente completamente diferente.
Hacía tiempo que no patinaba y digamos que logré sobrevivir sin convertirme en el espectáculo principal de la pista.
Eso sí: si visitas Toronto en invierno, no subestimes el frío. Abrígate muy bien, lleva guantes y prepárate para temperaturas que pueden sentirse bastante intensas.
La pista es de acceso público y el patinaje es gratuito; la renta de patines puede tener un costo adicional. Los horarios cambian según la temporada y las condiciones de operación.
Datos prácticos:
Para cerrar el día, tocaba cambiar las chamarras por un ambiente mucho más sofisticado. Llegamos a Arianna, un restaurante de gastronomía italiana contemporánea con una decoración que mezcla Art Decó, detalles futuristas, asientos de piel y luz tenue.
Probé unas albóndigas deliciosas, pulpo y un cóctel de ron con piña y menta que se convirtió en el cierre perfecto para la noche.
Me gusta este tipo de lugares porque no se trata únicamente de sentarte a comer: el ambiente, la música y la decoración forman parte de la experiencia.
Si quieres terminar tu recorrido por Toronto con una cena especial y unos buenos tragos, vale la pena considerarlo.
Datos prácticos:
Toronto es una ciudad que se disfruta de muchas maneras: desde caminar por sus calles y descubrir murales hasta vivir la emoción de un partido de los Raptors, probar sabores de todo el mundo o aventarte a caminar a 356 metros de altura.
Antes de tu viaje, te recomiendo revisar directamente con cada lugar los horarios, costos, disponibilidad y condiciones de acceso, ya que esta información puede cambiar según la temporada, el clima o el día de tu visita.
Adicionalmente, te recomiendo seguir y contactar a Destination Toronto (@destination_toronto), especialmente si quieres descubrir una Toronto diferente. Ellos pueden ayudarte a encontrar experiencias y armar un itinerario de acuerdo con tus intereses, ya sea que busques gastronomía, arte, deporte, aventura o simplemente conocer los rincones más especiales de la ciudad.
Y si todavía estás decidiendo a dónde viajar este año, no dejes de consultar nuestra guía de destinos para viajar en 2026, donde encontrarás otras opciones para inspirarte y seguir armando tu próximo viaje.
Ahora sí, ¡empaca tu chamarra y prepárate para descubrir Toronto! ¿Cuál de estas experiencias se te antoja más?