Países que piden aislamiento de 14 días al llegar
¿Llegar a mi destino y aislarme durante 14 días? Así es, más de 30 países han decidido mantener en observación a...
Cada año, el Festival Internacional Cervantino convierte a Guanajuato en un mosaico de música, danza, teatro y arte de todo el mundo. Pero en la edición 2025, del 10 al 26 de octubre, descubrí una propuesta que va más allá de los escenarios tradicionales y que demuestra cómo la cultura puede transformar vidas incluso tras los muros de una prisión.
Las personas privadas de la libertad del Centro de Prevención y Reinserción Social (Ceprereso) de León participarán en el Cervantino con la obra El otro Otelo. Su inclusión en el programa oficial abre un nuevo capítulo en la relación entre cultura y reinserción social.
Tuve la oportunidad de conversar con el maestro Julio César Pérez Ramírez, director general del Sistema Penitenciario de Guanajuato. En una entrevista cercana y profunda, me habló con entusiasmo de este proyecto que hoy se coloca en el escaparate cultural más importante de América Latina, al incluir en su cartelera la participación de personas privadas de la libertad. “Estamos convencidos de que la cultura y el teatro pueden cambiar vidas”, me explicó. “No es solo pasar el tiempo: es disciplina, autoestima y reinserción social real”.

En días recientes, la obra fue presentada ante público en el que destacó la presencia de la gobernadora de Guanajuato, Libia Denisse García Muñoz Ledo. Al término de la función, expresó: “Esta obra es trabajar desde la cultura por la reinserción social. Fue grabada por TV4 y será transmitida dentro del proyecto Ruelas en el Festival Internacional Cervantino. Es un mensaje esperanzador, con actuaciones maravillosas y todo el empeño y corazón que le ponen. Yo derramé una lágrima al verla, porque creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Lo que vi ahí fueron personas comprometidas con hacer las cosas de manera diferente. Estuvieron también familiares de las personas privadas de la libertad, lo que hizo de esta experiencia algo verdaderamente especial”.

El sistema penitenciario de Guanajuato trabaja bajo cinco ejes de reinserción social: educación, salud, deporte, capacitación para el trabajo y trabajo. En el eje educativo, la cultura juega un papel fundamental.
Desde diciembre pasado, las personas privadas de la libertad comenzaron con pastorelas y continuaron con montajes para fechas especiales: Día de Reyes, Día del Niño, Día del Padre y Día de la Madre. Lo más significativo es que ellos mismos eligen los temas y crean cada obra, echando mano de su imaginación con recursos básicos.
“Donde hay abundancia, hay desperdicio; donde hay escasez, hay creatividad”, me explicó Julio César. “Con simples materiales como cartón, pintura y madera, logran construir escenarios que transmiten magia y pasión. Esa creatividad es lo que los impulsa a involucrarse más y a superarse día con día”.

Para fortalecer la motivación, los once centros penitenciarios del estado organizaron una competencia de teatro. Expertos de la Secretaría de Cultura de Guanajuato evaluaron cada montaje. “Algunos internos participaban por primera vez y decían: ‘Es que lo hacen bien todos’, recuerda el director.
Finalmente, el Ceprereso de León resultó ganador y será el encargado de representar al sistema penitenciario dentro del programa oficial del Festival Cervantino 2025, un hecho histórico para México.
Además del teatro, se habilitarán espacios para mostrar artesanías elaboradas por los internos: crochet, pasta francesa, carpintería, pintura y bolsas tejidas. “No es la clásica pintura de aprendizaje, son piezas de galería”, asegura el maestro Julio César. Estas iniciativas les permiten desarrollar habilidades, orgullo personal y sentido de logro.

El impacto del proyecto va más allá del arte. Los internos que participan en teatro y talleres culturales muestran cambios visibles en su conducta y actitud. “Antes teníamos que llamarles varias veces para que atendieran una indicación. Ahora, ellos mismos dicen: ‘Oficial, es hora de teatro’”, me contó el director con una sonrisa.
La conexión con la familia es otro efecto poderoso. En las funciones, las personas privadas de la libertad se dirigen directamente a sus seres queridos, expresando mensajes de amor y reconocimiento. Las reacciones son conmovedoras: lágrimas, abrazos y palabras de orgullo y reconciliación. “Es un reencuentro sin necesidad de decir ‘te perdono’, un reconocimiento sincero de lo que están logrando”, dice Julio César.
En 2017, cuando montaron Los Miserables, muchos internos lloraron al ver sus logros y la reacción de sus familias en televisión. “Nunca imaginaron que podrían actuar, salir en cámara y que su familia se sintiera orgullosa de ellos. Pasaron de planear algo negativo a organizarse para algo positivo. Eso es histórico”, recuerda el director.

Otro gran ejemplo de cómo el Sistema Penitenciario de Guanajuato impulsa el arte, la cultura y la reinserción social es el reciente logro de Rubén Onofre Mendoza, persona privada de su libertad en el Ceprereso de Valle de Santiago, quien obtuvo el primer lugar nacional en el 29° Concurso de Dibujo ‘David Alfaro Siqueiros’ con su obra Mi mente creadora.

“Me acaban de dar la sorpresa de que gané el concurso nacional de dibujo. Estoy impactado y lo primero que pienso es en agradecer al director general Julio César Pérez Ramírez y a mi director en el Ceprereso de Valle de Santiago por todo el apoyo que me han brindado. Si no hubiera tenido la oportunidad de estar en un taller, no habría podido realizar mi obra. Mi director se acercaba personalmente a motivarme y preguntarme qué necesitaba. Todo el equipo técnico siempre me dio las herramientas necesarias y me recordaba que tenía la capacidad. También agradezco al Secretario de Seguridad y a la gobernadora de Guanajuato por los convenios que hacen posible estas oportunidades. Para mí, este premio representa una verdadera realización”, expresó Rubén.

El Maestro Pérez está convencido de que estas acciones culturales también impactan a la sociedad. “Todos creen que estar en prisión es sinónimo de negatividad, pero desde estos programas podemos demostrar que de lo malo puede salir algo bueno”, me dijo. “Los internos se vuelven ejemplo para sus familias y para la comunidad. Pueden decir: ‘Estoy aquí, pero estoy haciendo lo mejor que puedo’”.
Para quienes visiten Guanajuato durante el Festival Internacional Cervantino 2025, la obra se presentará en las escalinatas de la Universidad de Guanajuato, un escenario icónico y parte del recorrido obligado de cualquier viajero en la ciudad. Pero esta función será mucho más que un espectáculo: será un testimonio vivo de que la cultura puede abrir caminos incluso en los lugares menos pensados. Según la página oficial del festival, las presentaciones están programadas para el 16 y 17 de octubre a las 18:00 horas.
Además, los viajeros pueden apoyar la reinserción social de manera concreta: a través de la página de la Secretaría de Seguridad y Paz, es posible comprar artesanías elaboradas por los internos, beneficiando también a sus familias. “No solo es ayudar a quien está privado de su libertad, sino a hijos, madres y esposas, y con esto fomentamos la prevención terciaria”, explica Julio César.

Hablar del Festival Cervantino 2025 con esta experiencia en la mente me recordó que viajar no es solo ver espectáculos o visitar lugares emblemáticos. Viajar también es abrir la mirada, descubrir historias que transforman y entender que la cultura puede cruzar muros de formas inesperadas.
Como viajera y amante de la cultura, me quedo con la certeza de que este festival no solo celebra el arte, sino que también tiene el poder de reconstruir vidas, de dar segundas oportunidades y de recordarnos que, al final, todos merecemos ser vistos por lo que podemos lograr.
“Estas personas merecen una segunda oportunidad y con este proyecto lo están demostrando. No es solo teatro, es humanidad, reinserción y esperanza”, concluye el Maestro Pérez.

Si viajarás a Guanajuato por el Cervantino, aprovecha para escaparte un fin de semana a San Miguel de Allende y disfrutar su magia colonial.