Que la música nunca falte | Cómo hacer un soundtrack para tu viaje
Cuando sales de viaje un ingrediente imprescindible es la música, una de las mejores experiencia que he tenido es...
Viajar en aerolíneas low cost o económicas antes se sentía como un pequeño hack de viajero: encontrabas un vuelo muy barato, llevabas tu maleta “medio inflada” y, con un poco de suerte, nadie decía nada. Hoy esa historia ya cambió.
Me pasó hace poco: fila para abordar, mochila al hombro, y de pronto una fila paralela para medir equipaje. Una tras otra, maletas que “antes sí pasaban” ahora no. Tarjetas, cargos extra, caras largas. Y en ese momento entendí algo: las aerolíneas low cost ya no están jugando a ser flexibles, están jugando a ser rentables.
Durante años pensamos que las aerolíneas low cost ganaban dinero vendiendo vuelos baratos. La realidad hoy es otra: el boleto es solo la puerta de entrada.
De acuerdo con reportes de la industria, los ingresos por servicios adicionales (ancillary revenue) representan una parte clave del negocio. En algunos casos, pueden superar el 40% del ingreso total por pasajero.
¿Qué significa esto en la práctica? Que cada detalle importa:
Y por eso, las reglas se han vuelto más estrictas. Porque cada excepción… es dinero que pierden. En las aerolíneas low cost, lo barato está en la entrada, no en la experiencia completa.
Si hay un lugar donde esta “nueva rigidez” se siente, es en el equipaje. Antes podías jugar con los límites. Hoy, no tanto.
Las aerolíneas low cost han reducido dimensiones permitidas, endurecido revisiones y estandarizado políticas. Muchas tarifas básicas incluyen solo un objeto personal (como mochila pequeña), y cualquier maleta adicional —aunque sea de cabina— implica un costo extra. Pero hay una razón detrás: cada centímetro de espacio en cabina es dinero.
Con vuelos cada vez más llenos, el espacio en compartimentos superiores se volvió insuficiente. Esto ha llevado a lo que expertos llaman una saturación operativa del equipaje de mano.
¿El resultado?
Hoy no solo importa qué llevas, sino cuánto mide, cuánto pesa y qué tarifa compraste.
Tanto Viva Aerobus como Volaris (aerolíneas mexicanas consideradas low cost) incluyen en todas sus tarifas más económicas únicamente un objeto personal gratuito. Esto significa: mochila, bolsa o portafolio que ebe quepa debajo del asiento
En el caso de Viva Aerobus, por ejemplo, las medidas típicas son: 45 x 35 x 20 cm
Y aquí viene el cambio importante: antes esto era “lo mínimo”, ahora es muchas veces lo único incluido.
Aquí está uno de los mayores cambios en aerolíneas low cost: la maleta de cabina ya no viene incluida en la tarifa más barata.
En Viva Aerobus:
En Volaris:
Esto explica por qué tantas personas llegan al aeropuerto pensando que pueden subir su maleta y no pueden.
En ambas aerolíneas low cost, las dimensiones del equipaje de mano son prácticamente estándar:
Aproximadamente: 55 x 40 x 25 cm, pero lo que cambió no son tanto las medidas, sino el nivel de control.
Otro detalle que muchos viajeros no consideran: en aerolíneas como Volaris, el peso puede ser combinado:
Esto significa que no solo importa tu maleta, también lo que llevas en la mochila.
Aquí entra un punto clave que genera mucha polémica. Según la Ley de Aviación Civil en México: el pasajero tiene derecho a llevar equipaje de mano (hasta cierto peso y medidas) como parte del servicio.
Incluso, organismos como PROFECO han señalado que: el equipaje de mano es un derecho básico y no debería cobrarse como extra. Sin embargo, las aerolíneas low cost han encontrado una forma de operar dentro de este marco:
Ofrecen tarifas más baratas donde el pasajero “renuncia” a ciertos beneficios (como la maleta de cabina). Por eso existe tanta confusión, legalmente parece incluido, pero comercialmente no siempre lo está.
Aquí es donde la experiencia se vuelve tensa (y cara). Si tu equipaje no cumple:
Cómo evitar cargos sorpresa (esto es lo que sí funciona)
Si vas a volar en aerolíneas low cost en México:
Después de la pandemia, viajar dejó de ser “opcional” para muchos y se volvió casi una necesidad emocional. Reencuentros, viajes pendientes, ganas de moverse otra vez. El resultado fue inmediato: vuelos llenos.
En México lo vemos clarísimo con aerolíneas low cost como Viva Aerobus y Volaris, donde muchas rutas nacionales —Cancún, Guadalajara, Tijuana— operan con ocupaciones altísimas prácticamente todo el año.
¿El problema? Los aviones no cambiaron, pero los hábitos de los viajeros sí. Cada vez más personas intentan viajar solo con equipaje de mano para evitar pagar maleta documentada. Suena lógico, pero en la práctica genera un cuello de botella:
Aquí está una de las grandes verdades incómodas de las aerolíneas low cost: el precio que ves casi nunca es el precio final.
En México, si alguna vez has comprado un vuelo en Volaris o Viva Aerobus, seguramente te pasó: encuentras un vuelo en $499 pesos y al final terminas pagando el doble o más.
¿Por qué? Porque el modelo está diseñado así:
Esto no es nuevo, pero sí se ha vuelto más agresivo. Hoy las aerolíneas low cost han perfeccionado la segmentación:
Y aquí viene el punto clave: mientras más barata es la tarifa, menos margen de error tienes. Antes podías “negociar” con el sistema. Hoy, si te pasas por centímetros o kilos, pagas.
Podríamos pensar que las aerolíneas low cost se volvieron más estrictas por decisión propia, pero también hay presión externa.
A nivel internacional —sobre todo en Europa— gobiernos han cuestionado prácticas como cobrar por equipaje de mano o cargos poco transparentes. Esto ha obligado a muchas aerolíneas a:
¿Y en México? Aunque la regulación no es tan estricta como en Europa, sí hay una tendencia hacia mayor transparencia impulsada por la Procuraduría Federal del Consumidor.
Esto ha cambiado algo importante: antes las reglas eran ambiguas; ahora son claras y se aplican tal cual. Y cuando algo está claramente escrito en tu boleto, hay mucho menos espacio para “hacer excepciones”.
Si has volado recientemente en aerolíneas low cost, seguro has notado algo curioso: en un vuelo nadie revisa nada y en otro, miden absolutamente todo.
Aquí entra el factor humano. Aunque las políticas son las mismas en las aerolíneas, la forma en la que se aplican puede variar según:
Y eso genera una sensación muy real como viajero: no sabes si “la libras” hasta que estás en la fila.
Además, muchas aerolíneas han reforzado procesos manuales en puerta porque ahí es donde pueden detectar ingresos no cobrados previamente (como equipaje extra). Es incómodo, sí; pero para ellas, es una última oportunidad de monetizar.
Porque todo se alineó al mismo tiempo. No es solo una razón, es una combinación:
Las aerolíneas low cost ya no pueden operar con ambigüedades. Necesitan reglas claras, agilizar procesos y cero margen de pérdida. Eso, inevitablemente, se traduce en una experiencia más estricta para nosotros.
Aquí es donde cambia el mindset viajero. Porque sí, las aerolíneas low cost siguen siendo una gran opción, pero ya no funcionan como antes. Te lo digo como alguien que ya aprendió a la mala (y pagando 😅): antes de comprar, pregúntate: ¿qué incluye realmente esta tarifa?
Hoy más que nunca vale la pena:
Porque en el mundo de las aerolíneas low cost, el ahorro no está en el precio inicial, está en evitar todos los cargos que vienen después.
Ahora te quiero leer ¿te ha pasado algo con tu equipaje en aerolíneas low cost?
¿Te han cobrado de más o lograste librarla? Cuéntamelo en comentarios, que seguro tu experiencia le puede ahorrar un buen susto a alguien más.
Si alguna vez has sentido que todo se te viene encima en pleno vuelo o antes de despegar, no estás solo. Te dejo aquí una guía que puede ayudarte muchísimo: 👉 5 tips para sortear la ansiedad al volar en avión